domingo, 20 de enero de 2013

Una sociedad nunca debe legislar a golpe de suceso.



Muchas son las campañas electorales en las que los partidos políticos eligen un suceso que haya conmocionado a la opinión pública y deciden usarlo proponiendo una serie de nuevas medidas o reformas legales para atajarlo. Casos como el de Marta del Castillo u otros similares son rápidamente enarbolados por los partidos políticos para ganarse el favor de la sociedad proponiendo un endurecimiento de las penas.

Pero debemos hacernos una pregunta ¿es bueno legislar a golpe de suceso? Hay determinado tipo de delitos que no es bueno legislarlos a golpe de suceso, cuando eso ocurre lo que la sociedad demanda contra esos delitos aberrantes es un golpe de timón, como por ejemplo las nuevas medidas que ha propuesto el Ministro de Justicia: la cadena perpetua revisable (ni siquiera instaurada durante las dos ultimas dictaduras españolas del siglo pasado) o la custodia de seguridad. Medidas que como ha apuntado el CGPJ y muchos juristas de reconocido prestigio o profesores de universidad, violan el principio fundamental de la pena según la Constitución, la prisión como método de reinserción en la sociedad.

En clase de derecho penal me dijeron una vez y comparto totalmente la opinión: “las reformas del Código Penal deben hacerse sin presión social y con la cabeza fría para evitar cometer atropellos jurídicos”.

Es completamente cierto, una gran parte de los juristas penalistas esta en contra de la pena privativa de libertad (si parece increíble pero es completamente cierto). La pena privativa de libertad debe ser siempre el ultimo recurso de cualquier sociedad democrática (ya no hablamos de la pena de muerte). Por eso cuando se legisla sobre estos temas debe hacerse con un debate amplio y largo para que las leyes sean “justas”.

Podemos querer que un terrorista o un pederasta pase el resto de su vida en la cárcel pero en ese caso la sociedad se pervierte. El derecho penal no esta para vengarse de la persona que ha cometido un delito, sino para restaurar el daño y tratar de que el delincuente sea consciente de sus actos y pague por ellos. Puedo entender el dolor de las familias, el horror de la sociedad, pero si una sociedad se venga indiscriminadamente pierde su esencia de Justicia.

El fiel de la balanza debe de estar en el centro nunca desviado. Si metemos a una persona en prisión de por vida, o si una vez cumplida su condena la seguimos reteniendo nunca podremos conseguir que ese fiel de la balanza este en el centro y de a cada uno lo suyo.

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